}

¿Cuál es la temperatura ideal de una casa?

By Team Online Property Shows, 27.12.2019

La temperatura ideal varía durante el año e incluso a lo largo del día

Invierno o verano, calefacción o aire acondicionado: comienza la batalla por el control de la temperatura del hogar.

Aunque existen recomendaciones a la hora de determinar la temperatura ideal de una casa, la sensación térmica varía de una persona a otra.

¿Cómo puede alguien decir que tiene frío mientras nosotros morimos de calor?

Por el contrario, ¿de verdad quieres poner el aire acondicionado si yo ya tengo una rebeca y estoy temblando?

Pues resulta que tanto las personas frioleras como las calurosas tienen razón: la sensación térmica es algo personal.

Existen diferentes factores que hacen variar la temperatura perfecta, como la época del año, la humedad o incluso la edad de las personas que la habitan.

En invierno, debido a que solemos llevar más ropa puesta y para evitar demasiado contraste con el exterior, la temperatura es más baja.

En verano ocurre el efecto contrario: debemos tener la temperatura de la casa más elevada.

De forma general, las personas de avanzada edad y los bebés regulan peor su temperatura, por lo que se debería aumentar ligeramente la temperatura en invierno y reducirla en verano.

Las corrientes de aire afectan a la sensación térmica, en general recibir una corriente de aire hace que tengamos una sensación térmica más fresca.

La Temperatura Ideal en Invierno

En general, en invierno estamos más abrigados en la casa, por lo que debemos tener una temperatura cómoda pero fresca.

Según la norma UNE-EN ISO 7730:2006, la temperatura ideal para una casa en invierno es de 21 grados centígrados.

Si en la casa viven personas muy mayores o bebés, se puede subir esa temperatura 1 grado, hasta los 22.

Hay que tener en cuenta que cada grado más de temperatura en la calefacción de la casa supone un aumento del consumo energético del 7% aproximadamente.

No es necesario mantener toda la casa a la misma temperatura. Las habitaciones sin uso y la cocina pueden mantenerse 2-3 grados más frescas.

La temperatura mínima de confort que para una casa hogar es de 20 grados, ya que por debajo de esa temperatura ya hay que abrigarse bastante.

A la hora de dormir, es conveniente que la casa esté un poco más fresca ya que desciende la temperatura corporal.

Para un mejor descanso, es recomendable mantener la casa entre los 15 y los 18 grados.

Hay que tener en cuenta que las personas más corpulentas suelen tener más sensación de calor, por lo que preferirán temperaturas más frescas.

La Temperatura Ideal en Verano

En verano vestimos ropa más fresca por lo que es conveniente tener una temperatura más alta que el resto del año.

Una temperatura demasiado fría en verano en la casa o en el trabajo suele provocar problemas de salud como dolores de cabeza o garganta.

La causa de estos problemas está en el gran contraste entre la temperatura exterior, que puede superar los 40 grados, y la temperatura de la casa.

De nuevo, según la norma UNE-EN ISO 7730:2006, la temperatura ideal para una casa en verano es de 26 grados centígrados.

Si en la casa viven personas mayores o bebés, se debe programar una temperatura algo menor, alrededor de 24 grados.

Las recomendaciones sobre temperatura deben seguirse, independientemente de la sensación térmica de cada persona.

Las personas más calurosas, deberán utilizar menos ropa, tanto en invierno como en verano, que las más frioleras.

No hay que olvidar que cada grado menos de temperatura en verano también supone un aumento del consumo energético del 7% aproximadamente.

Para dormir se debe reducir la temperatura de la casa hasta los 21-22 grados evitar pasar calor en la cama.

En verano es especialmente importante alejarse de las corrientes directas de aire frío de los aparatos de aire acondicionado.

Sin embargo, una corriente de aire que no sea fría, por ejemplo, la de un ventilador, hará que la sensación térmica sea de más frescor.

Un Factor Clave: La Humedad

La humedad relativa idónea para una casa es del 40-50%. Las temperaturas antes mencionadas están ajustadas a esa humedad.

La humedad tiene una gran importancia en la sensación térmica: no es igual 21 grados en invierno con una humedad del 40% que con un 80%.

De forma general, cuando la humedad relativa es alta, superior al 50%, la sensación térmica es más extrema: más frío en invierno y más calor en verano.

El nivel de humedad en el aire afecta directamente a la salud.

Con niveles inferiores al 30% de humedad relativa, la sequedad excesiva puede provocar afecciones en las vías respiratorias.

Por el contrario, niveles superiores al 70-80% hacen que se reproduzcan con más facilidad los ácaros y los hongos, agravando los problemas de alergia.

Mediante humidificadores se puede aumentar la humedad relativa de una casa hasta su nivel óptimo.

Para reducir la humedad, especialmente en las viviendas que están cerca de la costa o ríos, hay que utilizar deshumidificadores.

Es conveniente tener en cuenta que los aparatos de aire acondicionado en verano reducen drásticamente la humedad del ambiente.

Conclusiones

Con una misma temperatura, cada persona tiene una sensación térmica diferente que depende de muchos factores.

El peso, la edad, la actividad física… hay muchas variables que afectan a la sensación de frío o de calor.

Además de las variables personas, en el aire se dan diferentes condiciones que también afectan a la sensación térmica, como la humedad o las corrientes.

Las recomendaciones normalizadas sobre la temperatura ideal de una casa son:

  • Invierno: de día, 21 grados y de noche, entre 15 y 18 grados.
  • Invierno: si en la casa viven bebés o personas muy mayores, habrá que aumentar la temperatura 1 grado.
  • Verano: de día, 26 grados y de noche, 21-22 grados.
  • Verano: si en la casa viven bebés o personas muy mayores, de día se puede reducir la temperatura 1 grado, pero de noche no bajar de los 21.
  • Humedad: alrededor del 40% todo el año.

Si en nuestra casa tenemos calefacción y aire acondicionado, deberíamos atenernos a estas temperaturas ideales.

Si una persona en concreto tiene más frío o más calor, tendrá que adaptarse abrigándose o desabrigándose más.

Desde el punto de vista de la eficiencia energética, es importante recordar que la variación en 1 grado más o menos puede suponer un 7% de consumo extra.


Otros artículos que te pueden interesar:
Marketing Inmobiliario: La Búsqueda de Nuevas (y mejores) Herramientas
Alexia se ha unido a la [R]evolución inmobiliaria
Networking Inmobiliario en Ferias Inmobiliarias Virtuales